El Blog de La Teta y Más

Acompañando tu maternidad

Preparación correcta del biberón

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Estoy segura de que hay mujeres que, cuando leen el nombre de este espacio, La Teta y Más, sienten que aquí no tienen nada que hacer porque, bien por elección, bien por obligación, no están dando el pecho a sus hijos.

Para vosotras, os hago ver el ” … y Más” que sigue a La Teta, porque aquí entramos todos.

De hecho, a quienes dais el biberón, precisamente, es a quien más información os falta, aunque no lo creamos.

Durante… Espera. Desde siempre, se ha dado por parte de la industria alimentaria, la falsa idea de que dar el biberón es algo muy sencillo. Es tan fácil como restituir la leche en función de una fórmula que, por cierto, viene en las etiquetas de la leche artificial, y dar el biberón. Además el agua embotellada suele llevar una frasecita estupenda que dice algo así como “apta para el preparado de alimentos infantiles” que hace que tengamos la falsa idea de que podemos usar el agua así, tal cual.

Pero lo cierto es que no es tan fácil, y que de hecho, muchas de las gastroenteritis inexplicables que sufren nuestros bebés, aparte de los sustos por contaminación de partidas desde la fábrica, vienen dadas por preparar los biberones en función de esa sencillez.

Como estoy segura de que si sigo explicando yo misma todo esto va a haber quien diga que soy una exagerada y que lo que quiero es culpabilizar a las madres que han optado por la alimentación artificial, creo que lo primero que tengo que contar es que mi hija mayor se crió exclusivamente con lactancia artificial; y lo segundo, la información que voy a dar está cogida íntegramente del sitio web de la Organización Mundial de la Salud sobre Inocuidad de los Alimentos. En esta página encontraréis las directrices y publicaciones sobre la preparación de polvo para lactantes tanto en el ámbito hospitalario como en casa. Y en lugar de explicarlo yo, os pongo directamente dos de las páginas del folleto dedicado a la preparación en el ámbito del hogar.

 

 

La razón de todo esto es, aparte de que el sistema inmune de nuestro bebé no está desarrollado y que por lo tanto, son sumamente sensibles a bacterias gastrointestinales, es que en realidad y aunque nos hagan pensar lo contrario, ni el agua de las botellas ni la leche que se ha usado para hacer la fórmula están esterlizados. De ahí que se diga que el agua hay que hervirla, y que hay que preparar la fórmula antes de que la temperatura baje de 70 grados, que es la temperatura de pasteurización; por eso hay que enfriarla tan rápidamente una vez restituida: la pasteurización consiste en someter a la leche a una temperatura elevada y bajar esa temperatura inmediatamente.

Espero que esta entrada ofrezca información útil tanto a las madres que han decidido alimentar con leche artificial como a aquellas que, aunque normalmente alimenten con su leche a sus hijos, se vean en la necesidad de optar por un biberón en determinadas ocasiones.

 

Raquel García Hernando

Divulgadora sanitaria.

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