El Blog de La Teta y Más

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Porteo seguro

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Hace unos años, estaba en la tienda de La Teta y Más, cuando a través del cristal del escaparate ví a un hombre con un fular colgando. Yo sabía que lo que le veía cubrir su torso era un fular portabebés, porque yo vendía fulares de aquella marca y tenía en la tienda precisamente el modelo que el hombre llevaba; pero no veía ningún bebé por ningún sitio, ni en la espalda ni en ningún sitio. Estiré el cuello, y de repente vi que llevaba al niño a la altura de su cadera, echado en posición cuna, sin ningún soporte y sin contacto visual con el niño. Salí inmediatamente e invité a entrar al papá.
Me dijo que el bebé que dormía colgado de él como en un bolso, tenía sólo unos días y que se lo había llevado para que su mujer descansase.

Hacía unas semanas había salido una noticia en los foros de lo más alarmante. Dos bebés habían muerto, no recuerdo si en USA o en Inglaterra, asfixiados en una bandolera comercial, precisamente por un mal uso del portabebés. Así que yo, que entonces tenía menos mano izquierda que ahora, le dije que la forma en que estaba usando ese fular podía resultar peligrosa, y que si quería yo le enseñaba a usarlo correctamente, y que como estaba sola en la tienda y no parecía que fuera a ir nadie a alegrarme la tarde, le enseñaba gratis. Bueno, pues el pobre señor se acojonó tanto que simplemente sacó al nene del fular y dijo que la próxima vez lo pondría en una mochila que le habían regalado, que por lo que entendí, era igual de horror que aquel fular mal puesto.

El caso es que, si bien hay portabebés totalmente inadecuados hagas el uso que hagas de ellos (bueno, yo los uso para decir en los talleres lo que NO debe ser un portabebés, y para eso sí son adecuados), incluso el mejor de ellos, si no está correctamente usado, puede resultar peligroso. Es el uso que hagamos de ellos, como casi siempre.

Y entonces, ¿qué debemos mirar en un portabebé para saber que al menos estamos en el buen camino?

1.- El portabebé “ata” a tu bebé a tu cuerpo, no lo cuelga de él
2.- Se ajusta perfectamente al cuertpo del bebé sin presionar ni forzar ninguna parte de su espalda, pero ofreciendo un buen soporte y sujección.
3.- Favorece la postura de “ranita” del bebé: las piernas y culete hacen una “M”
4.- El bebé se queda a una altura tal que puedes darle un beso en la coronilla, pero que no golpee tu mentón, de forma que no te carga las lumbares.
5.- Si tiene tiras, éstas deben ser lo suficientemente anchas como para garantizar un buen reparto del peso, y deben quedar lejos del cuello del portador.

Vale,que si el papá que yo me encontré mirando mi escaparate, hubiera llevado a su bebé así, yo no le hubiera dicho ni mu

 

 

Llegados a este punto, creo que sería buena idea echarle un vistazo a esta maravillosa entrada de Red Canguro, donde se explican las claves para que un porteo sea seguro, antes de hablaros de la importancia de una postura correcta que garantice el bienestar de vuestro bebé.

Respecto a la importancia de la postura de las piernas y la columna para un buen desarrollo de la espalda y caderas del bebé, ya escribí esta entrada sobre Porteo y Displasia, en la que hablo de la postura correcta, y el por qué de esa postura, que puede incluso, ayudar a tu bebé si tiene una ligera displasia, o ayudar en el uso de arneses si la displasia fuera más pronunciada y éstos fueran necesarios.

Pero hay una cosa importante, que enlaza con la preocupación que sentí al ver a aquel bebé acurrucado lejos de la vista de su padre, y que explica cómo se hubieran evitado aquellas desgracias. Veamos la cabeza del bebé

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo garantizamos que la cabeza del bebé queda así y no de otra manera? Cuando el bebé es muy pequeño tampoco va a mover mucho la cabeza, pero en cuanto empiezan a sacar los brazos para mirarlo todo, o cuando se duermen, por ejemplo, en la espalda después de saltar y reír en el fular, la cosa puede parecernos más complicada. Pues bien: la correcta postura de las piernas y la espalda no sólo colabora en el correcto desarrollo óseo del niño, sino que constituye un cierto bloqueo cervical, de tal modo que cuando el niño se duerme, al apoyar la cabeza en el pecho o la espalda de quien le lleva y completar así la postura correcta, colocará su cabeza mirando ligeramente hacia arriba. Sólo tenemos pues que colocar el fular o la capucha de la mochila para sujetar correctamente su cabeza en esa postura.

 

¿Y cómo nunca, nunca, nunca debemos llevar al bebé? Pues así

Es verdad que hay veces que nuestro bebé nos pide llevarlo cara al mundo, pero mejor con nuestras manos, ubicando bien sus piernas con los brazos y por períodos brevísimos de tiempo. En esta postura, no sólo están forzando sus piernas hacia abajo y presionando la espalda contra el torso del portador, sino que están expuestos a estímulos de los que les resulta imposible escapar, y si se duermen su cabeza no tendrá ningún apoyo y caerá hacia abajo. Eso aparte de la resistencia que tiene que ofrecer nuestra propia espalda, que se resentirá sin duda.

 

En definitiva, las claves para poder llevar a nuestro hijo durante mucho tiempo en brazos, está en elegir buenos portabebés y hacer un buen uso de ellos. Puedo garantizar que no es tan difícil llevar a un niño de 3 ó 4 años a la espalda si sabes cómo hacerlo.

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