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Niños y Huelga

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Por si no os habíais enterado, mañana hay huelga general. Yo voy a seguirla, por cierto. Mañana, La Teta y Más, cierra sus puertas, tanto las reales como las virtuales, para solidarizarse con la huelga.

Y lo hago así porque creo en ella, en lo que se pide. Realmente creo que el precio que se nos está pidiendo a los ciudadanos es muy alto por salir de una crisis que, para empezar, no ha sido responsabilidad nuestra, no la hemos causado.

Sin embargo, desde las instancias políticas se nos pide que renunciemos a derechos sociales que ha costado generaciones y sangre conseguir, y que lo hagamos de manera dócil por el bien de una sociedad irresponsable de sus actos y de la que yo personalmente, me siento cada vez más alejada.

Quiero dejar claro que no me posiciono ni a la izquierda ni a la derecha. Desde hace ya años cuando voy a votar lo hago a partidos sociales que no se marcan ni se desmarcan, que luchan sin direcciones. Y es que creo firmemente que la cuestión “derecha-izquierda”, “azul-rojo” es una falacia inventada por aquellos que siguen comiendo de una época pasada para seguir cobrando sueldos de escándalo (la reforma laboral no les afecta a ellos, descuida) y mantener sus deshonrosas posaderas en las poltronas que de otra forma, no verían ni en pintura. Tanto unos como otros apelan a la memoria histórica, que también tiene colores y direcciones, y que creo que sólo hay que tenerla en cuenta para no volver a repetirla, pero no para seguir distinguiéndonos por la mano que alzamos cuando protestamos.

Y esto quería aclararlo porque me da la sensación de que esta huelga, igual que otras muchas cosas, se está planteando así: si la sigues, es que te gustan las rosas, y si no te abanderas de azul; de esta manera, nadie se plantea el por qué de la huelga, ni la necesidad de que la sociedad siga saliendo a la calle a pedir y a protestar y a decirle a los de las poltronas lo que se espera de ellos. Simplemente es una cuestión de bandos.

 

Tengo dos hijas en edad escolar, ya lo sabéis. Me preocupo mucho de su educación, y no sólo de si leen o escriben, o suman o dividen. Me preocupa que entiendan el mundo que les rodean, una sociedad de la que ya forman parte, y que en algún momento tendrán que defender. ¿Cómo les explico yo lo que significa que el pueblo, los miembros de esa sociedad a la que pertenecen, salga a la calle y proteste, si desde su escuela se pretende que ellos sigan como si nada?

Ayer la profesora de la mayor les dijo que si no iban al cole el día de la huelga, debían hacer sus deberes y lo que correspondía ese día en casa, y que los padres debemos corregírselo, porque ella no va a trabajar de más el viernes, insinuando que si no queremos ir a trabajar pues que hagamos algo con nuestra vida.

Y es que yo no me voy a coger un día de vacaciones. Voy a la huelga. Y quiero que mi hija entienda lo que es, lo que significa, aunque sea difícil que comprenda lo que es una reforma laboral o sus implicaciones. Quiero que crezca sabiendo que tiene un derecho, el de manifestación y huelga. Y que gracias a ello vive en la sociedad en la que vive. Que gracias a que mucha gente se manifestó incluso cuando era ilegal, hoy ella podrá votar, y podrá recibir asistencia sanitaria, y podrá ponerse enferma cuando trabaje, sin dejar de recibir su sueldo.

Que si dejamos de verle el sentido, o empezamos a creer que el derecho a la huelga es una cuestión de rojos insolidarios, o padres vagos que no quieren trabajar un jueves, poco a poco iremos renunciando a otros derechos, y nos dará igual. Y cuando el derecho que nos quieran quitar sea el de tener una vejez digna después de haber trabajado toda la vida, quienes tengan que luchar por nosotros, a lo mejor ya ni saben ni quieren hacerlo. Porque será una cuestión de viejos insolidarios que no quieren trabajar con artritis.

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