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La Teta y Más, una doula en León

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El pasado 26 de septiembre, el Diario de León tuvo a bien dedicar a las doulas un pequeño espacio dentro del suplemento de salud que sale en la edición de los jueves. Allí, en “Gente Saludable”, se me daba un hueco para explicar lo que hago, a qué se dedican las doulas.

Compartí con su autora algo más de una hora de rico café, hablando de muchas cosas, sobre qué somos las doulas, a qué nos dedicamos y cómo vive una doula en un lugar como León (provincia a la que amo, pero que, las cosas como son, no destaca precisamente por estar a la vanguardia de las cosas).

El caso es que volví a casa contenta. Carmen es una mujer especial, que quería hacer algo especial en un lugar donde es difícil. Pero no me di cuenta de que quien escucha pone sus propios filtros, y por muy “en la honda” que creamos estar, las mediaciones culturales y de propia experiencia pueden jugar una mala pasada.

Y así es que mucha de la gente que ha leído este reportaje no se ha enterado de lo que hago, y otra se ha mostrado tremendamente sorprendida de que yo haya dicho según qué cosas, que jamás habrían puesto en mi boca.

Este es el elefante del que estoy hablando

Sin duda, lo que más me gustó del reportaje, la foto de Bruno Moreno

Sin duda, lo que más me gustó del reportaje, la foto de Bruno Moreno

 

Bien, empecemos por definir lo que es una doula:

Doula es la mujer que acompaña a otra mujer en el proceso de su embarazo-parto-puerperio. La palabra viene de la esclava homónima de las casas griegas, encargada de ayudar a la mujer en esos momentos. En Grecia, de hecho, la palabra tiene connotaciones tan negativas, que allí no se usa; se usa el término Paramana. Aquí serían las comadres, las mujeres con experiencia que ayudan y apoyan a la mujer en sus procesos. Como yo soy periodista, en mi caso vivo y ofrezco el oficio desde el punto de vista divulgativo: mi acompañamiento consiste en proveer a la mujer de toda la información disponible del proceso que estoy acompañando, para que ella pueda tomar decisiones conscientes sobre ello y lo viva, de esta forma, de manera plena.

Partiendo de esta información sobre las Doulas y sobre mi persona, puedo decir que estoy orgullosa de haber dicho lo que la autora me atribuye en el primer párrafo: “ Las mujeres tienen que volver a hacerse cargo de la gestión de su cuerpo durante el embarazo y tras el parto”

Pero aquí ya empiezan las aclaraciones. Y para no andar con comillas, voy a cambiar el color de las cosas. A partir de aquí, lo aparecido en El Diario lo voy a poner en rojo destacado, y seguido de mi aclaración:

La doula no interviene en el proceso fisiológico, «para eso están los médicos y las comadronas»

Los ojos como platos. Lo que yo dije es que la Doula no asiste partos, no tiene formación sanitaria, está para otra cosa. Nadie debería intervenir en el proceso fisiológico, NADIE. Para vigilar que ese proceso no se desvíe de la normalidad, y para tomar las medidas oportunas si es necesario, están las Matronas (“Comadrona” es un término que dejó de usarse hace mucho, y aunque yo tengo una tía comadrona, no suelo usar el término), que según el ministerio de sanidad en su Estrategia para la Atención al Parto Normal, son las profesionales adecuadas para la asistencia de este tipo de partos. No creo que yo hablase, en el contexto de un parto normal, de los médicos, que aunque sí suelen intervenir en el proceso fisiológico, tampoco deberían hacerlo a no ser que éste se hubiera desviado hacia una patología.

Raquel acompaña a las madres primerizas que por desconocimiento de los cambios que viven durante un proceso natural sufren estrés e incertidumbre.

En realidad no creo que yo haya hablado de madres primerizas, lo que ocurre es que todo el mundo piensa que una madre primeriza necesita más ayuda, y puede serlo…o puede no serlo. De hecho, sí recuerdo haber comentado que muchas de las mujeres que  me piden ayuda vienen de un primer parto traumático y no quieren repetirlo.

En Gran Bretaña la figura de la doula está incluida en el sistema de salud y entra en el paritorio para ayudar a las matronas.

Si lo ha leído alguna doula británica habrá alucinado, claro. Sí es cierto que el Sistema Británico de Salud Pública cuenta con doulas, pero no creo que entren en el paritorio para ayudar a las matronas. Las doulas no son profesionales jerárquicamente supeditadas a las matronas, y por lo tanto, no están ahí para ayudarlas. Puede ser que si la mujer quiere, la doula entre en el paritorio con la mujer, igual que lo hace en España en algunos hospitales, pero como siempre, para prestar apoyo emocional y compañía a la mujer. La confusión probablemente venga porque dije que en España había muchos recelos por parte, no sólo de médicos, sino de matronas, incluso de algunas muy respetuosas, que a veces ven indicios de intrusismo en la actividad de la doula, cuando la compañía que ofrecemos puede facilitar el trabajo de las matronas; pero porque en un hospital, donde una matrona tiene que asistir varios partos a la vez, el hecho de que una doula preste apoyo emocional a una mujer reduce la carga de trabajo de la matrona, que se puede centrar en aspectos más técnicos, y en casa, que la mujer tenga a su disposición a una persona que le dé agua, o se ocupe de los hermanitos mayores o haga un zumito en un momento dado, facilita la tarea de la matrona. Eso es a lo que me refería con En España falta cultura.

A mi primera hija no le di el pecho, no tenía leche, pero con mi segundo parto todo fue diferente, con más información y dedicación he podido amamantar a mi segunda hija hasta los seis años

Esta afirmación es la que más ha sorprendido a quienes me conocen. ¿Cómo voy a decir yo que no tenía leche y por eso no amamanté a mi hija mayor? No. No amamanté a mi hija mayor porque la información que me dieron en aquel momento llevó a una situación de hipogalactia (mi producción de leche cesó por “falta de uso”), y el apoyo fue nulo. Precisamente por eso he amamantado a mi hija pequeña, porque sí he contado con buena información que me ha permitido establecer una lactancia feliz. Lo de larga ya ha sido decisión de la interesada que es mi hija pequeña.

 

Bien, esto es lo que da de sí el tema.

Sí me gustaría hacer un aparte, para contestar a alguna doula, que respecto a la afirmación de que “el 80% de las consultas son sobre lactancia” (no sé si es el 80  o el 90, o el 75) que no hay que confundir doula con asesora de lactancia.

Bueno, si realmente quieres acompañar y apoyar a la mujer en todos los procesos referidos a ese momento de su vida, tienes que poder ayudar con los problemas que puedan surgir en la lactancia, porque lo hacen en un momento en el que la mujer está especialmente  vulnerable, y este tipo de dificultades pueden influir muy negativamente en su estado de ánimo y por lo tanto, en la vivencia de su puerperio. De la misma manera, y siguiendo con el apoyo a la mujer que te contrata, todas deberíamos tener formación en lactancia artificial, porque si una mujer decide, de manera informada, no amamantar, no sólo debemos respetarla, sino acompañarla en ese proceso si ese es su deseo.

Pues nada, me quedado a gusto.

Quede claro que no pretendo criticar por criticar y que me gustó el café con Carmen, y que entiendo de dónde vienen las confusiones y los filtros, porque yo los he tenido y me ha costado desenmarañarlos de mi cabeza y de mi sentir.

Es sólo que tenía que aclarar quién soy y a qué me dedico.

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