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Acompañando tu maternidad

Carta a una madre: que no te engañen

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Hace unos días, desde el grupo de Facebook de Mujeres Imperfectas me lanzaron un guante: escribir una carta a una mujer que esté pensando en tener hijos. La razón es eliminar del ideario común esa imagen edulcorada de la maternidad perfecta. Y me parece estupendo.

Desde mi actividad como mujer que acompaña a otras mujeres en su embarazo-parto-puerperio, una de las cosas en las que me empeño es en que las mujeres que me eligen para acompañar su camino tengan claras las expectativas, sepan la realidad de convertirse en madres. Sin tonterías. Porque quieren ser madres por todo menos porque queda bien en la foto o porque es lo que toca.

foto carta

Así que ahí va:

 Querida mujer que estás pensando en tener una criatura o que vas a tener en breve una criatura, antes de que suceda me gustaría contarte…

– Que cuando oigas que los bebés maman plácidamente en unos 10 minutos para después hacer unas cacas que huelen a rosas y dormir quietos y felices en su cuna durante 3 horas, te están mintiendo. Que cuando llegues a casa, tendrás un bebé en la teta vete tú a saber las horas, que cagará cada vez que se le ponga en las narices (y mejor así, porque si no, te preocuparás y te preocuparán) y  olerá exactamente a lo que es, y que ni de coña dormirá 3 horas; ni mucho menos quieto y feliz en su cuna.

– Que tengas claro que los bebés vienen al mundo con una alarma de “falta de proximidad”, y que no importa lo dormidísimo que tú creas que está: en cuanto su cuerpo toque la cuna llorará como un desesperado.

– Que no tendrás fuerzas ni ganas para tener la casa limpia y recogida ni para ser la anfitriona perfecta. Que te joderá horrores que venga alguien a tocarte las narices justo en ese momento en que el nene ha cogido el sueño y puedes ir al baño, o dormir un rato con él. Que te joderá aún más que la visita se empeñe en arrumacar al nene consiguiendo irremediablemente que se despierte, con lo que tendrás que volver a ponerlo en la teta, otra cagada y de nuevo a empezar el ciclo. Y que, eso seguro, cuando la visita vea el ritual tendrá palabras de desánimo y desaliento, que no solucionarán nada pero que te llenarán la cabeza de dudas y desconcierto.

– Que si hasta ahora eras una gran profesional con un montón de responsabilidades a las que nadie dudaba que eras perfectamente capaz de atender, a partir de ahora eres una niña cabezota que no escucha a nadie, que pone en peligro constante la vida de su hijo y que actúa como una perfecta idiota.

– Que los niños no distinguen el día de la noche, y que dormir más de 2 horas seguidas por la noche es cosa definitivamente del pasado.

– Que te digan lo que te digan, no se enseña a un niño a dormir, se le adiestra para que no moleste sienta lo que sienta. Y el mal rollo que esta certeza te dé, es cosa tuya. El que escribió el libro que dice lo contrario y todos lo que están empeñados en que lo pongas en práctica, estarán en su casita cuando tengas que oir llorar desesperado a tu bebé desde el pasillo.

– Que, aunque dar la teta es lo mejor para ambos (eso es indiscutible) puede haber problemas, y que tendrás a una legión de cotillas apostados contra las rocas deseando que eso suceda para poder decirte lo mal que funcionas y lo necesario que era que tuvieras biberones “por si acaso”.

– Que, si finalmente optas por dar el biberón, habrá otra legión de libre-pensantes apostados contra las rocas de enfrente, para decirte que si le das ese veneno eres la peor madre del mundo.

– Que los pediatras están apostados a ambos lados del rocaje.

– Que adelgazarás, se te pondrá cara de no salir, te apetecerá una mierda depilarte y calzarte los tacones, … y luego leerás un reportaje de la reciente maternidad de alguna famosa que está estupenda después de su parto y describe la maternidad como una experiencia religiosa que te eleva directamente al cielo. Pero pagan a una nurse desde el principio.

– Que no importa lo que decidas, siempre habrá alguien dispuesto a decirte cómo debes criar a tu hijo. Pero nadie se querrá poner en tus pantalones a la hora de dormir.

– Que no debes decir “leí esto en internet”, porque te recordarán que sabes leer y eso es malo. O que tienes internet, y eso también. O las dos cosas.

– Que ser madre es cansado, y a veces duele.

– Que es normal que haya momentos en que te den ganas de mandarlo todo a la mierda, pero no se lo podrás decir a nadie porque “ser madre es maravilloso”.

Y no me entiendas mal, mujer. Ser madre es maravilloso. Te lo dice una que lo es, y que repitió después de saber lo que entrañaba.

Pero no es bueno pensar que parir es soltar un muñeco que nos va a seguir el juego y va a quedar estupendo en las felicitaciones de navidad o super cool en el selfie de twitter. Porque no. Y no es justo pensar que es él quien tiene que adaptarse a nuestra vida, porque hemos sido nosotras quienes hemos decidido traerle (de momento, en unos meses a lo mejor la decisión es de Gallardón, y entonces sugiero que le llevéis al rorro todas las noches a dormir-cagar-mamar a su casa, y así descansais un ratito).

No, mujer. Es nuestra responsabilidad. Y probablemente lo más duro de la maternidad sea esa certeza: que es nuestra responsabilidad. Somos, junto con nuestras parejas, quienes tenemos pareja, las responsables de la crianza, de la salud y de la felicidad de las criaturas que decidimos traer al mundo. Pero nosotras. Nosotras somos quienes debemos decidir si teta o biberón, si colecho o habitación de al lado, si brazos o carrito; nadie más. Y nadie más tiene derecho a decirnos que lo que estamos haciendo está mal, al menos desde el juicio y la prepotencia de quien lo único que parece querer es que le den la razón.

Los hijos no son de una tribu, son nuestros. Y tenerlos y ejercer la maternidad con responsabilidad es un buen ejemplo para que luego cuando crezcan sean capaces de defender también sus propias opiniones y que nadie les coma la merienda.

Pero todo esto no es fácil, mujer. Es difícil. Lleva trabajo y mucho. Y no voy a decir que conlleve sacrificios, porque creo que cuando tienes claro lo que tienes que esperar, cuando sabes a lo que te vas a enfrentar con la llegada del inquilino, entonces no haces sacrificios ni concesiones; es simplemente que reorganizas tus prioridades. O las dejas como están, pero tienes que ser tú.

Y no te dejes engañar por las entrevistas a las famosas. Eres una tía lista, seguro. Y de la misma manera que jamás te crees que su figura escultural y la perfección de sus poros no es más que un engaño del fotoshop, igual que sabes que las nubes huelen a humedad, debes tener claro que su maternidad, esa casi virginal y tan perfecta como sus piernas, es falsa.

21 Comentarios

  1. Vaya. Mi enhorabuena. No había leído NUNCA algo tan bueno sobre el tema. De nuevo, enhorabuena. Se le da bien escribir y expresar. Os animo a escribir desde la crudeza, la verdad y el amor.

  2. Sin palabras, perfecto, ni una sola cosa que añadir o quitar.
    “Chapeau”
    Un beso amiga.
    Y gracias por todo otra vez.

  3. Simplemente genial. Ole tu!

  4. Es fantástico ver por escrito lo que pienso, tal cual.

  5. He de aclarar, porque parece que hay quien no lo ha entendido, que me encanta ser madre; para mi, mis hijas son lo mejor del mundo, mi mejor obra. Pero no ha sido fácil criarlas. Y me jode cuando alguien las ve, ya mayores, y me dice aquello de “si es que se crían solos”. No, cuesta, cuesta mucho. Pero no lo cambiaría por nada.

  6. Buenisimo Raquel! Simplemente perfecto y real como la vida misma… Eso de tener un bebe porque toca me parece una locura, porque cuando luego te encuentras con él y resulta que no es un tamagochi te frustras y te vuelves loca. Yo no los tendré hasta que no esté completamente segura porque ya sé lo que conlleva..

    • Esa es la cuestión: el sentimiento de frustración que genera el verse incapaz de hacerse cargo de algo, precisamente porque te imaginabas todo lo contrario. Y sobre todo, la presión para que perpetúes el mito de maternidad maravillosa, y tener que callarte. Gracias, Amanda, guapa.

  7. “Pero nosotras. Nosotras somos quienes debemos decidir si teta o biberón, si colecho o habitación de al lado, si brazos o carrito; nadie más.”

    Los padres imagino que son sólo unos tipos que pasan por ahí.

    • Justo antes digo: “Somos, junto con nuestras parejas, quienes tenemos pareja, las responsables de la crianza, de la salud y de la felicidad de las criaturas que decidimos traer al mundo”. Y no olvidemos, que la carta va dirigida a la madre, no al padre. Seguro que es buena idea escribirle una carta al padre, pero esta vez, lo siento, no tocaba.

  8. Hombre, yo lo veo un poco exagerado, casi asusta leerlo… Vale que se acabaron las noches en las que dormías del tiron, q al principio las tetadas duran horas, etc… Pero en un par d meses todo empieza a estabilizarse, las noches se alargan, las tetadas pasan a ser de minutos, las cacas tb disminuyen, etc…
    Además, no creo que sea la única mujer a la q le cambio el chip nada más dar a luz. Yo era la mujer más dormilona del mundo, pero sin embargo no me cuesta nada levantarme a atender a mi hijo ya sea hambre, caca o ganas d estar cn mami…
    Para mi ha sido MARAVILLOSO. Adoro a mi Bebe. Y no considero q haya tenido q hacer ningún tipo d sacrificio. Cuesta trabajo, eso no lo niego, pero para mi es el mejor trabajo del mundo, y la mejor recompensa llega cuando tu hijo te mira y te sonríe…

    • “Y no voy a decir que conlleve sacrificios, porque creo que cuando tienes claro lo que tienes que esperar, cuando sabes a lo que te vas a enfrentar con la llegada del inquilino, entonces no haces sacrificios ni concesiones; es simplemente que reorganizas tus prioridades.”

  9. Felicidades. Yo tengo tres. Dos ya en la universidad y el tercero ya mayor.
    Me senti muchisimo tiempo exactamente asi como describes. Absolutamente perdida y con un cansancio horrible. Me gustan tanto lo crios que dos de mis hijos son naturakes y uno adoptado. Pero muchas veces me senti al borde del abismo entre ellos la casa el trabajo y mis responsabilidades. Chapeau

  10. Es justo lo que pienso!! Hemos idealizado la maternidad….muchas mujeres esperan a sus bebés con unas expectativas que nobson reales. Creo que es eso tambien lo que provoca muchas depresiones post parto…porque te sientes culpable por no saber “hacerlo bien”. A mi primer hijo lo esperaba con muchas ansias…me pasó un poco justo todo lo que cuentas. Estube bastante jodida y llorando varias semanas. Mi segunda hija….que ahora tiene 3 meses y medio…era un bebé muy deseado….recuerdo el sentimiento estando embarazada de que quisiera que el embarazo no llegara a su fin…..que durara un par de meses más…porque sabía lo que me esperaba después….y al final lo he llevado mucho mejor porque la experiencia es un grado y he hecho lo que me ha dado la gana con la crianza de mi niña….no he montado ni la cuna. Lo que he llevado peor ahora son los celitos del hermano mayor.. .
    En fin….quiero decir tambien….que aunque es muy duro, es lo mejor que me ha pasado y que cada día que pasa es un poco mejor. El tiempo pasa volando y todo va a mejor.

    • Por supuesto, Cristina. Es lo mejor que nos ha pasado. Lo que a mi me llama la atención es que todo lo que digo parece terrible, porque inevitablemente lo comparamos con esa idea edulcorada de las revistas; si entendiéramos que simplemente es lo normal, si lo tuviéramos aceptado e interiorizado, no lo veríamos terrible. Porque lo que no hay que olvidar jamás, es que desde el momento en que los tenemos en nuestros brazos, ya nos enamoramos irremediablemente, y ninguna de estas tareas es penosa, es simplemente necesaria. Y si todo el mundo entiende que esto es lo normal, no nos sentiremos (ni madres ni padres) como inútiles que no saben lo que está ocurriendo, sino que entenderemos que es, simplemente, parte del proceso. Yo, personalmente no recuerdo una época más feliz que la de la primera crianza de mis hijas. Y eso, con las noches sin dormir, las cacas, las grietas con la segunda, las fiebres y los llantos.

  11. Raquel, lo que has escrito es simplemente sublime!
    Yo no soy madre aún, pero estamos haciendo las tareas…. y DE NINGUNA MANERA me asusta lo que escribes. Esta carta refleja el pensamiento de todas esas madres que acaban de parir (no va dirigida a las mujeres que ya los criaron) y tienen que soportar la cantidad de chorradas que dice la gente. Estoy segura que todas se sienten así en algún momento de esos primeros meses de vida de los bebés y muy muy segura de que yo tendrÉ que pasar por lo mismo…. Como dice la frase…..”el que quiere celeste, que le cueste!….. Te felicito Raquel.

  12. Raquel me ha encantado tu carta. Es tal cual. Hay que dejar actuar al instinto maternal, no hacer caso de las mil paridas que te cuentan y… todo fluye normalmente. En mi caso, lo mejor que pude hacer es hacer lo que me dio la real gana sin que me afectaran los comentarios de los demás. Yo y solo yo y mi pareja decidimos como criar a nuestro hijo. Si quiero darle teta se la doy donde sea, si quiero llevarle en un fular le llevo porque me da la gana y sino me arreglo, es porque quiero estar más con el enano. Un beso guapetona!!!!!

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  14. Bueno con todo el respeto ,quiero decir que no entendí nada de lo que dicé o quiere decir “sobre q no te engañen,”es poible q sea por 2 razones: una no tengo tetas,y otra que soy padre de 4 hijos 3 abortos y de momento 9 nietos,y profesional,relacionado con el asunto,””tetas”” que jamás ha conocido tipo” tipo” único de madre a la q se esta refiriendo,por cierto creo un poco exagerado todo,la maternídad es otra cosa,siempre puede ser distinta según,Nivel. Cultura ,Raza, Etc,pero sobre too es más amable, más de amor ,menos revindicativa !mucho más plena y en ,porque sienindo mu importante la madre,es tan importante o más el “proucto” o sea la llamada por vds criatura.

    • Fíjese si entiendo la maternidad de manera amable, amorosa y plena, que yo jamás hubiera dicho que soy madre de 3 abortos.
      Gracias por su opinión. Todas son bienvenidas, aunque vengan de alguien sin tetas.

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